miércoles, marzo 05, 2014

Hipotecando mi vida... (1ª parte)


Como bien dice el título de la entrada, voy a hipotecar mi vida (si nos dan la hipoteca, claro). Tras mucho pensarlo, mi pareja y yo hemos decidido irnos a vivir juntos y, en vez de irnos de alquiler como hace la mayoría de parejas, vamos a dar un paso más allá e hipotecarnos. Pero claro, hipotecarse no es para nada fácil.
Para comenzar tienes que tener claro con cuánto dinero dispones para poder hipotecarte. Porque para comprar una casa no sólo tienes que pagar la casa. NO! Tienes que pagar los gastos de gestión, el cambio de escritura, la tasación de la vivienda, etc. Y todo ello supone aproximadamente entre el 7% y el 15% del precio de la casa (casi nada).
Para continuar, es importantísimo saber cuánto está dispuesto el banco a darte. Si compras un piso que sea propiedad del banco, es posible que te den el 90% o el 100% de la hipoteca, por lo que es muy importante tenerlo en cuenta. Pero si la propiedad que quieres no es del banco... ahí vienen muchos problemas. Y es que los bancos sólo te dan el 80% del precio de compra-venta de la vivienda y el otro 20% + los gastos mencionados anteriormente te los tienes que comer con patatas. Por eso es importante ir a visitar bancos antes de ver casas y saber cuánto están dispuestos a darte. Algunos son rígidos como un bloque y no te darán más que el 80% del precio mínimo (compra-venta o tasación, lo que menor sea). Otros, dependiendo de tu nómina o de tus ahorros pueden hacer un poco la vista gorda y darte un poquillo más, pero sin quebrarse. Si tienes suerte, hasta puedes encontrar uno que te de el 80% de la tasación de la casa y no del precio de compra-venta, por lo que si la casa está tasada por más de lo que la venden, es una gran ventaja. Pero si está tasada por menos, la cagaste!
También hay que tener en cuenta que en el banco no sólo se tiene que consultar cuánto te van a dar. Tienes que mirar la cuota que te va a quedar para pagar el mes, los intereses, la cantidad de años a pagar, que te quede dinero para poder vivir decentemente, que si alguno de los integrantes se queda sin trabajo se pueda seguir pagando la casa... Lo suyo es pagar al mes el 40% de los ingresos para después seguir adelante.
Además de tener en cuenta si el tipo de hipoteca es variable o fija. Porque si es fija, que es más caro poner de tipo fijo, te aseguras de que toda tu vida pagarás lo mismo, suba el Euribor o baje, lo cual es una ventaja porque si sube tu te quedas igual con tu vida sin hacerte caquita encima. Pero si baja, te cagas en el Euribor y en lo poco que podrías pagar si fuese variable. Pero claro, con la variable puedes pasar de pagar 700 € al mes a 1200€... Y te quedas con cara de...


Pero también puedes pasar a pagar menos si baja el Euribor.
Y de no saber qué narices es el Euribor, la TAE, el IBI y todos los acrónimos habidos y por haber que por algún casual habías escuchado de alguien, te comienzas a familiarizar con todos ellos.

Y bueno, para no saturaros más, hasta aquí mi primera crónica de hipotecando mi vida! Nos vemos en la siguiente entrega!

1 comentario:

Nedylene A'Daragon dijo...

¡Es genial que hables de estas cosas en tu blog! Yo no tendría ni idea y me has aclarado muchísimas cosas *O* Gracias :D