jueves, octubre 25, 2012

Semillas de lino o linaza


Las semillas de lino, o linaza, es un cereal que procede de la planta Linum usitatissimum. Su uso se remonta al año 3000 AC y su utilidad era medicinal.
Últimamente, dado a los conocimientos de sus beneficios, su consumo ha aumentado. Se puede encontrar tanto en herboristerías o supermercados en su forma original como formando parte de alimentos (como panes).
Entre sus propiedades más destacadas, encontramos que la linaza es rica en fibra por lo que tiene efecto laxante. Esta propiedad previene el cáncer de colon, la diverticulosis  y enfermedades coronarias, ya que reduce el colesterol sérico y la obesidad (por pérdida de peso) y actúa manteniendo los niveles de glucosa plasmáticos, por lo que afecta en la secreción de la insulina previniendo la diabetes mellitus tipo II.
También contiene un alto contenido en ácidos grasos omega 3 que previenen enfermedades cardiovasculares, con una reducción de triglicéridos y de la presión sanguínea (por lo que también previene la hipertensión arterial). Además, protegen contra la trombosis y modifican reacciones inmunológicas e inflamatorias.
Otro componente que encontramos son los lignanos, que poseen capacidad antioxidante y son anti - cancerígenos en relación con los cánceres relacionados con las hormonas (mama, próstata...). Alivia los efectos de la menopausia.
Por último, mejora la función renal reduciendo el riesgo de padecer nefritis y lupus.

Aún así, también tiene sus contraindicaciones. Su uso está contraindicado en personas con obstrucción gastrointestinal, mujeres embarazadas o en lactancia, uso de medicamentos orales, enfermedades hormonales (como tiroidismo), trastornos de la coagulación, diabetes (puede provocar hipoglucemias) y triglicéridos altos. También puede provocar reacciones alérgicas.

La dosis recomendada es de 2 cucharadas de postre al día. Se puede tomar en yogures, en forma de aceite o de harina, en repostería...

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